Luzianilla

Una de las visuales más lindas con que hemos topado; como exprimir un fresón. Lágrima copiosa.
Nariz de fresa y guinda con escolta; romeros, lavandas y un ahumado levísimo con palo de regaliz. Fondo de manzana y otras blancas, albillas serán.
Mucha acidez y mucho alcohol que dan en una boca plena, ligerísimamente amarga, sabrosa, compleja y muy fresca.
Retronasal rica y largo postgusto; chuche de rosado; frambuesa nueva y dejes tropicales, como de albaricoque y banano. También ese balsámico francés, muy hecho.

El rosado perfecto; clarete tenía que ser. Mucha voluntad de estilo. Interpretación fina; alta expresión, que dicen. Vino de todo; aperitivo, grasa y guarda. Vaya perlita de esa.


El nombre habla de Mari Luz (la madre) pero el vino habla de Belén (la hija), enóloga, directora técnica y arquitecta de este vinazo de autor(a) que delata inquietud, lucidez y buen gusto. Inquietud porque, a pesar de la tinta vocación, le ha querido meter mano al rosado. Lucidez, porque ha ido a clarete de guarda, de los viejos de por aquí; nada de Provenza ni fresqueos. Y buen gusto porque el concepto es propio y nada en el virtuoso término medio entre el clarete más rústico y el rosado más suave.

Se sirve, además, de la dupla castellana de los illos; Tempranillo 75% y Albillo 25%. Más castizo, imposible. Hablan de viña venerable, octogenaria; poda en vaso y vendimia a mano un 5 de octubre de aquel 21. Mola también lo de dar la crianza en días; 224, ni uno más ni uno menos. Lo que pedía el vino. Quiere decir que estuvo atenta, atentísima y que lo dejó exactamente a su gusto.

En esta casa de alhajas rodeada estamos muy bien acostumbrados y podemos caer a veces en no darle a ciertos vinos la importancia que tienen. No es habitual ni fácil, todavía, encontrar un clarete así. Así de precioso color, bordado al milímetro, y de esta complejidad y prestaciones gastronómicas; es imposible que a nadie que guste un poco el rosado, no guste. Es un invento, todo él. Además, no se ha copiado de otros. Se adivinan inspiraciones, influencias, pero el concepto es único y muy acertado. Un capricho de verano, aunque también algo de invierno. 30€, y a gustísimos.

Luzianilla

Dehesa de los Canónigos

Bienvenido, inquieto, a nuestro rincón de cata.

AVISO. Si decides seguir, te toparás con un particular mundo del vino. Una interpretación libre, divulgación rebelde y un enfoque viejo y nuevo. Enología plus. Sepas o no, jamás te lo habían ofrecido así. Pasa y empápate de nuestra ley.