Hoy venimos a intentar terminar, poco a poco, con esas mesas elegantes que preguntan en los restaurantes de copete por la última añada de vinos extraordinarios. «¿Tenéis ya la nueva de…?», como queriendo probarla antes que nadie cuando la bodega anuncia su primeur. «¿Habrá salido ya el último iPhone?». La filosofía es parecida. El detalle pequeño es que de vino a móvil hay alguna que otra disimilitud.
Probablemente hayas escuchado en un bar pedir un clarete y pedir un rosado; la diferencia suele depender casi más de la edad y el sexo de quien pide que del propio vino que le ponen, que acaba siendo el mismo. Si es un caballero que hizo la mili, pedirá un señor clarete. Si es una joven dama de Prada, pedirá un rosé.
El inglés se enseña mal y la cata, ni se enseña. Qué feo sonar a panacea barata, pero si te decimos que después de leer esto no vas a decir nunca jamás «no sé catar», es porque lo creemos de veras. Allá cada uno, luego, con sus torpezas y talentos. Pero aquí va la teoría orientadísima; el lapis angularis de la cata del vino.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.
Contacto
Prueba
Contacta con nosotros
Teléfono
¿MÁS VINO, POR FAVOR?
Suscríbete a nuestra Newsletter. Es gratis y no molesta mucho; te traerá novedades una vez al mes, como un perro el periódico. Noticias, nuevos vinos, lecturas frescas y ventajas de VIP (shh).