Rojo lazos de sangre; picota en sus varios matices. Limpio y brillante.
Nariz de tapa dura de libro cigaleño; mercado en hora punta de fruta roja (fresas, frambuesas, cereza), punta morada de violeta y unos retoques de melocotón y orégano.
Se luce mucho el alcohol en boca, que juega a la pelota con una acidez todavía muy presente. Toque amargo de casi tanino. Perfil gastronómico de mucho balance.
En retronasal, resulta que no era violeta; es lavanda. Se revolucionan ella y otras notas de campo con aire de romero, manzanilla y hierbaluisa. Todo gobernado sabiamente por piruleta obligatoria.
Sí señor, esto es un clarete joven de Cigales. Clásico, de siempre, con color descarado y fruta por bandera. No se relaja en ninguna faceta. Chapó a Matarromera.
¿Llegamos tarde con este clarete cuando ha salido la 23? Sno. Se aguanta en pie. Un poco de puntillas, pero se aguanta. Así como decimos de guardar cuando sí, decimos de beber cuando no. Mucho mejor beberlo en el año porque es un perfil fresco. Pero…
Pero es un buen clarete, lo que quiere decir que no es un mal rosado. Es nuestro modelo ideal; capa alta, casi a tinto suave, alcohol moderado, también casi de tinto y surfeando en boca entre esa acidez que lo hace fresco y ese todo lo demás que lo hace gastro.
Cuando se habla de vino del año no quiere decir que se estropee el 1 de enero del año siguiente. El tiempo no es una variable discreta y, normalmente, si un vino, aunque joven, está bien guardado, lo suyo es que dure intacto un par de años, o más.
Es el caso de Valdelosfrailes. Es la bodega cigaleña de Matarromera. Quiere decir esto que hay calidad detrás, mínimo, por vergüenza torera; Matarromera no va a arriesgarse a que la gente pueda decir que su clarete está meh.
Así y todo, hay que ser valiente para sacar un color tan subido y esas cualidades tan vieja escuela que tiene este vino, para lo que acostumbra el nuevo mercado. Para el semiamante del rosado, es una grata sorpresa porque descubre que es más sabroso que los competidores directos. Para el amantísimo del clarete, es una relación calidad-precio magnífica. Le sube un punto al Salvueros, al Sinfo, que son todo piruleta, de color y nariz, y (re)torna en algo un poco más clásico, más de antes. Más mejor. Interpreta impecable D. Francisco, su papá espiritual.
Te traemos, a nuestro juicio, el clarete de rotación con más tino del panorama de Cigales. Pero seguimos investigando; no hay descanso. Quizá en un tiempo te propongamos otro diferente que desbanque a éste.