Qué grande es el mundo pero en qué pequeño lo convierten los inquietos por el vino. Apenas si nos costó ponernos de acuerdo con José para armar algo potente en su casa, en San Pedro de Latarce. Un tanto allende nuestras costumbres, pero el vino no tiene fronteras.
Cata imprescindible para los que empiezan y los que siguen; perlitas de la Ribera del Duero enclavadas en Peñafiel y contornos. Abadía Retuerta, Arzuaga, Emilio Moro, Tomás Postigo y una sorpresa burgalesas, para no ser muy racistas. Todo renombres, explicados, comparados y disfrutados con unas tapas caseras de nuestro chef privado.
Quedamos todos invitados a volver a este bonito rincón de la frontera. Para saber cuándo y cómo, @leyseca_rincon y @el_harrenal.
